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¿Puedes recordar exactamente lo sucedido?

Ante todo quiero decir que el lugar había sido elegido por nosotros porque había tres pinos. Era un lugar obligado, por el momento, porque había poquísimas plantas en los alrededores, ya que el terreno servía para apacentar. No había matorrales, sino pocas plantas. Podíamos disponer sólo de tres o cuatro lugares para estar a la sombra. A las cuatro de la tarde estábamos haciendo un juego que consistía en trenzar flores, como pequeñas guirnaldas, y quien lograba la mejor salía ganador y disponía de la jornada; es decir, tenía el derecho a organizar los juegos, los tiempos y cosas por el estilo. Estábamos sentados en círculo, cada uno miraba su ramillete de flores, cuando de repente
La primera aparición - 4 de junio de 1947
La primera aparición - 4 de junio de 1947
(del libro-entrevista "Dove posarono i suoi piedi", de Ferdinando Sudati)
(del libro-entrevista "Dove posarono i suoi piedi", de Ferdinando Sudati)
repente me he sentido cogida en brazos y que me besan los cabellos. No veía a la persona que me cogía en brazos, porque estaba detrás de mí. Sólo sentía un cuerpo que estaba detrás de mí, que me tenía levantada. En un primer momento he pensado en mi madre, pero el cuerpo era alto y esbelto, no podía ser ella. He pensado en mi tía, que era alta y esbelta, y el gesto ya no me sorprendía, porque de vez en cuando venía a ver qué hacíamos. He girado la cabeza para ver a mi tía y, en cambio, me he encontrado ante el rostro de una mujer bellísima. Me distancié para verlo mejor: era, precisamente, el rostro de una mujer desconocida y de una belleza jamás vista. Jamás había siquiera imaginado una dulzura y belleza semejantes.

¿Has sentido miedo?

No me ha asustado, porque las cosas bellas no me dan miedo, pero dentro de mí, y no sé si también fuera, hubo un grito de asombro. Su cuerpo era flexible y cálido, sus brazos me sostenían tiernamente, y mis ojos estaban atónitos por el asombro.

¿Qué te ha dicho?

Las primeras palabras han sido estas: ”He venido para enseñaros el camino de la felicidad en la tierra”. Luego me ha dicho:” Sé buena, reza, y yo seré la salvación de tu país”

¿Era la Virgen? ¿En los primeros relatos hechos a la mamá has dicho que has visto a la Virgen, o bien a una mujer absolutamente especial?

Le he dicho que era la Virgen

Pero, ¿Cuándo has tenido exactamente la percepción de que se trataba de la Madre de Jesús, acabada la aparición, o bien reflexionándolo?

En la aparición, y antes de que Ella me hablase, porque la comunicación – no sé decir a qué nivel – ha sido total.

¿Qué quieres decir?

No se pueden describir sensaciones como aquellas. Fue una experiencia total que me cogió la mente, el espíritu, pero también el cuerpo con todos sus sentidos: podía tocar a la Madre de Jesús. Comprendía que el rostro de esta mujer, que me tenía en brazos, era el rostro de la plenitud humana, mi rostro, el rostro de todo ser humano. Era el fin de la vida humana, eran todas las posibilidades humanas, lo que daba significado a toda existencia humana, y era alegría del Creador. Puedo decir, con mucha aproximación, que he contemplado lo universal, a través de los ojos de la Virgen he visto a toda la humanidad. Veía a los hombres de hoy y a los del pasado. En fin, toda la historia de la humanidad. Pero sólo había bien, no mal. Quizás el Señor ha querido evitarme este peso. Luego he” visto” que la realidad personal de este rostro, que yo reconocía tan precisa e infinitamente, era el de María, la Madre de Jesús. Y esta comunicación avanzaba en todas las direcciones. El rostro de María me comunicaba sus procesos, cómo ha hecho Ella para llegar a ser y qué quería decir ser Madre de Jesús. Esta comunicación es muy difícil de traducir con palabras: es como si yo hubiese visto sus ansias, sus miedos, sus deseos, mientras Ella los vivía. No era un relato sino un don experiencial.

Estás diciendo cosas muy importantes, teniendo en cuenta que eras una niña de siete años…

Al final de la primera aparición, en el mismo instante, he comprendido el porqué de tantas cosas, y porqué vivimos. Sólo que entonces era pequeña y no sabía cómo expresarme. Ahora lo puedo hacer, aunque es difícil explicarlo todo. Después de la aparición todo lo de la Virgen se grababa en mi mente: sus palabras, sus rasgos y, poco a poco, recordaba, comprendía y retenía, también, las grandes cosas que espiritualmente me revelaba. Considero que esta experiencia había madurado mi psique para el resto de mi vida. También es verdad que hoy, con sesenta años, cuando debo hablar de María o de Dios me refiero a aquel momento. No a la reflexión de ahora, sino a aquel momento. Mi punto de referencia siempre es aquel. Tengo también la prueba en el hecho de que después de la aparición mis amigos ya no me entendían, consideraban que estaba loca, mientras yo intentaba comprenderlos. En el plano de las relaciones, de los juegos, del entusiasmo yo no he perdido mi infancia, pero en el plano de la comprensión de la finalidad de la vida, de la idea de Dios y de María, desde entonces se ha producido en mí un cambio.

¿Intentas decir, Ángela, que lo has comprendido todo en aquel momento?

Ha sido así. Todas las otras apariciones puedo considerarlas un corolario de la primera, como si la Virgen hubiera venido para hacerme compañía; es decir, para mantener abierta la comunicación, para que yo creciera, para que encontrase también los instrumentos para comunicar a los demás lo que Ella me había dicho. Corroboro que todo lo que digo, en cuanto se refiere a María y a la vida del hombre con referencia Dios, depende siempre de la primera aparición.

¿Cuándo te ha puesto en tierra y te ha hablado, ya habías comprendido claramente que aquella persona era la Virgen?

Te diré más: tuve la clara sensación de que las primeras palabras fueron la síntesis de toda la comunicación que intentaba darme y las palabras que siguieron servirían para ponerme dentro de un “status”.

¿Las palabras que se refieren a traer la felicidad a la tierra?

Esta era la síntesis del mensaje.

¿No ha ocurrido, como en otras apariciones, que el descubrimiento ha sido progresivo?

Ha habido gradualidad, dentro de la experiencia mística, pero desde el inicio he visto a María, no sólo como persona sino como humanidad realizada.

Quisiera insistir: ¿Jamás has dudado de que la figura de la visión fuera la Virgen?

No, absolutamente jamás, aunque mi conocimiento se ha realizado por secuencias. En un primer momento me he dado cuenta de su aspecto físico, de una persona que me toma en brazos y siento su cuerpo detrás de mi espalda, luego giro la cabeza para verla- también Ella me ha girado, pero antes lo he hecho yo – y está el encuentro con un rostro bellísimo y dulcísimo, pero humano; por lo tanto el reconocimiento de que este rostro es el rostro de la humanidad realizada, de mi rostro y el de cada hombre, al menos como posibilidad.
El motivo por el que estábamos en el mundo era llegar a ser la persona que yo estaba viendo. Hasta este momento no sabía que fuera María, sino que era la plenitud de cada hombre, que yo llamo la humanidad realizada, exactamente mi fin y el de la humanidad. Por último, la toma de conciencia de que aquel rostro era el de María, Madre de Cristo, que es la primera de la humanidad realizada.

De esto tendremos ocasión de hablar todavía. Me interesa, y perdona si insisto, precisamente un detalle importante ¿Tú, inmediatamente, has considerado y creído que era la Madre de Jesús?

Si, precisamente, el tipo de comunicación que ha existido ha tenido tres pasos. El primero: que esta mujer era la humanidad realizada. El segundo: que era la Madre de Cristo. El tercero: cómo ha hecho para llegar a ser la Madre de Cristo. En cierto momento, antes de que me pusiera en tierra y empezará el diálogo verbal, me he sentido invadida por gran fuerza y luz, ya no la veía a Ella y ya no me sentía a mi misma.
Cesado este estado he vuelto a verla. Esto ha sucedido otras veces y de esta luz-fuerza que me investía luego quedaban señales en las fotografías.

¿Ella ha dicho que era la Madre de Cristo, o es lo que tú has comprendido?

Es lo que yo he comprendido. Más adelante, muchas veces, ha dicho que era la Madre de Jesús, pero no la primera vez. Monseñor Botti, en nombre del obispo, me hace preguntar a la aparición quién era. Creo que puse por escrito tal demanda y de haberla leído antes de la visión del 4 de febrero de 1948. En aquella ocasión la Virgen me dice:”Di a los sacerdotes que yo soy María, la mamá de Jesús”, y yo consideré que
esta era la respuesta a la demanda que habían hecho.

Lo que has dicho, especialmente con respecto a esta “comunicación total” de María me hace recordar las palabras de Alfonso de Ratisbona, de familia hebrea y más bien hostil hacia el cristianismo, cuando habiendo entrado casualmente en Sant’ Andrea delle Fratte, en Roma, el 20 de enero de 1842, salió católico: “No me ha hablado, pero yo lo he comprendido todo”, dice refiriéndose a la visión de la Santa Virgen, que había tenido hacía poco.



El encuentro con el obispo

¿Me narras el encuentro con el obispo?

El obispo me interrogó largo y tendido y debo decir que, por el tono de las preguntas, pensé que, finalmente, alguien me comprendía. Pero antes del final del coloquio me dijo:
”Todo lo que me has dicho debes retenerlo para ti. Todo lo que veas, sientas y comprendas, sólo me lo debes decir a mí y yo te diré lo que puedes decir también a los demás y lo que está bien que quede reservado. Si tú me obedeces, yo te creeré; y si no, no te creeré”
Quedé muy asombrada ante tal petición y finalmente me pareció natural responderle:
” ¿Yo te he pedido que me creas? Entonces ¿Por qué tú me pides que te obedezca?” Añadí:”¡Tú no me crees y yo no te obedezco!”
El obispo se puso pálido, se sentó, y poco después dice al médico y al sacerdote:”La niña puede volver a casa, yo he sabido todo lo que debía saber”.
Este episodio, con sus detalles, me lo recordó el obispo, en uno de nuestros últimos coloquios, poco antes de morir. Me lo recordó a propósito del decreto con el que autorizaba la erección de una iglesia en el Bocco. Y añadió:”Esta iglesia, además de en honor de la Virgen, la he autorizado también por aquel acto de libertad que, niña de siete años, has hecho delante de mi y de lo que he deducido que, cuando una experiencia es fuerte como la tuya, no tiene necesidad de aprobación o de fieles, porque se basta a si misma. Me has hecho pensar en la libertad de los hijos de Dios. Yo te he probado, te he hecho examinar a través de un proceso regular, pero me acojo a la primera impresión: tú no has hecho nada para convencerme; al contrario, has defendido tu experiencia como un soldado, y no eras sino una niña de siete años…”

Has anticipado cosas importantes, sobre las que volveremos. ¿Cuánto tiempo se ha quedado el Obispo?

Una tarde, creo.

Me parece entender que el Obispo te ha dejado un buen recuerdo

El Obispo era una persona auténtica, no tergiversaba, me hablaba claramente y me permitía hacer otro tanto.

Pienso, además, que te había pedido obediencia - sin obtenerla incondicionalmente - para poner a prueba el espíritu que te movía: la obediencia en estos asuntos es un elemento muy importante.

Es un camino que cada uno puede sentir que recorre, sin hacer por esto una regla general. Si hubiera comprendido que era una cuestión de caridad o de cortesía en los encuentros con el Obispo, lo habría hecho, pero no en cuanto que era vinculante con mi libertad de conciencia.




Las apariciónes del 4 de Octubre - Los fenomenos solares

Llegado el 4 de octubre, mi madre manda al marido a arar los campos, lejos. Y en el momento en que yo quería escaparme al Bocco, hace llamar al párroco para retenerme. En un primer momento han pensado que los tres deberíamos quedar en la iglesia, con las puertas cerradas, luego les viene la idea de llevarme al cementerio. Cerraron también la verja. Yo estaba enfadadísima con mi madre y de manera terrible con el párroco. En mi mente atribuía aquella maquinación más al párroco que a mi madre. En realidad, no era verdad, porque mi madre había ido a pedir ayuda al párroco.

En ese día han empezado los fenómenos solares ¿En qué han consistido?

Mientras nosotros estábamos dentro del cementerio, y eran las cuatro de la tarde, el sol ha empezado a girar vertiginosamente, como si estuviera descendiendo sobre la tierra y se veían como esferas que se desprendían. Un fenómeno extraño y espantoso, la única vez que yo también lo he visto. Te aseguro que era propio del juicio universal. No comprendía nada.

¿Lo han visto la mamá y el párroco?

Lo han visto todos

Sentías los gritos de todo el valle. ¿Quieres decir el grito de los que estaban allá arriba, en el Bocco?

¡No sólo de las personas que se encontraban en el Bocco, sino también de los territorios del valle! Te digo que parecía el juicio universal. Gritos por todas partes, porque parecía una cosa terrible. Mi madre, asustada pero siempre dura, me agarraba fuerte, diciéndome: ”¡Y tú no vas, tú no vas!” También ella estaba aterrorizada, como presa de un ataque histérico, y el sacerdote continuaba dando vueltas, como si estuviera enloquecido. Probablemente era presa del pánico.
Se ha tratado de un fenómeno tremendo.

¿Y ha durado mucho la rotación del sol?

Si. También es verdad que de repente hemos visto aparecer a mi padre, el cual, viendo lo extraño del sol, había vuelto del campo. Por lo tanto era el tiempo que tardó mi padre en volver, estando distante, por lo menos media hora. Evidentemente la intención de mi padre era llevarme al Bocco, pero la mamá, fija todavía en su posición, repetía: ”¡La niña no se mueve de aquí”! En este punto oí a mi padre increpar a su mujer con dureza. Jamás lo había oído insultar a mi madre, pero aquella vez lo hizo. Y añadió: ”¡Sí tú quieres morir, has lo que quieras; yo no!” Me ha agarrado y me ha llevado.
El cementerio está ya en el camino para el Bocco, por lo que atravesando a la carrera los prados, hemos llegado pronto arriba.

¿Y qué sucede?

De uno de los globos aparecidos en el cielo, que parecía precipitarse sobre el lugar, tanto que hace dar un último grito a los presentes, ha salido la Virgen.

¿Un globo luminoso?

Muy luminoso

¿La gente ha podido ver el globo?

Si, lo vieron todos

Imagino que no han visto a la Virgen

Efectivamente. La Virgen esta vez me ha dicho que me había retrasado y que debía ser muy fiel a la cita que me daba.

¿Lo has sentido como un reproche?

No un reproche áspero, sino benevolentemente irónico. Luego también me ha dicho esto: ”Desde el próximo cuatro del mes, ya no vendré a las cuatro sino a las dos, porque a las cuatro ya hay oscuridad”.
Su cuerpo no ocultaba los anhelos de su espíritu, ni las imágenes de su mente. Su Espíritu hacía vibrar el cuerpo de Amor, como Su mente proyectaba en Su cuerpo toda la historia del hombre y de Dios.
Ángela en 1947, en el tiempo de la primera aparición, con el padre y la madre.
Los médicos controlan las reacciones de Ángela durante un éxtasis.
Brazos que me sorprenden en el juego. Labios que me besan los cabellos. Distancia exploratoria. Encuentro de un rostro. Rostro que es especie y que, en el mismo instante, se hace persona humano-divina.
Alegría incontenible que brotaba del encuentro con María: la humanidad realizada.
María pasa a Ángela Su niño, símbolo de la nueva humanidad.
Dios, María y yo – María, el mundo y yo – una doble Trinidad que me daba el gusto indescriptible de abrazarlo todo sin confundirme; un regocijo relacional puesto por mí libertad y por la elección de ser, de dar y de recibir Amor.
María es la Mujer que no acoge más en su seno a los hijos asustados, sino que les indica el duro camino del cumplimiento: la Historia. Es entrar en el Magnificat.
El 4 de junio de 1956 – la última aparición - María no volverá más: tristeza infinita, dolor absoluto en el corazón de Ángela.
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