Introducción
Introducción
Fedeltà alla Terra
el hecho de que el mensaje del Bocco ha dicho cosas interesantes y útiles para una comprensión más plena de las verdades cristianas, pero no ha tenido la merecida difusión; y que en otros casos (aunque sean pocos) la Iglesia se haga depositaria del mensaje dirigido a los videntes, mientras en lo referente a éste se atrincheran en una inexplicable prudente reserva. Esto me ha parecido aún más extraño a causa de la sincronicidad entre las apariciones y la formulación del dogma de la Asunción; del mismo modo que a las apariciones de Lourdes si acompañaban la formulación del dogma de la Inmaculada Concepción. En ambos casos la simultaneidad no podía haber ocurrido por casualidad.
Pero no he aceptado jamás el razonamiento de quien afirma la novedad sustancial del mensaje. Ciertamente, en cuanto mensaje, la novedad existe: contrariamente a la oleada de devocionismo suscitado por diversas apariciones, con devotas exhortaciones a la conversión, ayuno, oración y penitencia; aquí Maria desbarata de manera casi revolucionaria los parámetros mentales de una formación trascendista, cultural, toda dirigida a alimentar una buena práctica religiosa; pero la sustancia del discurso no llueve del Cielo como novedad absoluta; al contrario, está en línea con las tendencias del pensamiento contemporáneo (incluso bajo forma de crítica) y con las más renovadas adquisiciones teológicas.
Encuentro grave el hecho de que la verdad elaborada ahora de manera detallada y convincente en las profundizaciones teológicas, no se hagan, a causa de una comunicación inadecuada, patrimonio de todos, ni formen la conciencia de los creyentes para una nueva visión de la gracia y del pecado, de la salvación y de los medios para obtenerla, del destino del mundo confiado al interés humano etc...
Entonces se me permiten algunas preguntas sobre la no lograda inserción del mensaje en la cultura del tiempo, y todavía más sobre el replegarse de la fe y de la práctica cristiana según formas que no sintonizan con las esperas más radicales del sentir humano. ¿Por qué continuamos escuchando los mismos sermones de hace cincuenta años? ¿Por qué tenemos miedo de nuestro Futuro más allá de la muerte y no sabemos prepararlo con confianza en nosotros mismos y en el gran potencial divino del que somos depositarios? ¿Por qué adoramos al Resucitado y veneramos a la Ascendida, mientras quedamos desanclados de las grandes verdades que se derivan?
¿Por qué, por qué, por qué?
Y mientras tanto, Maria nos visita, nos revela secretos para hacernos estremecer, hablando de “felicidad sobre la tierra”, de la que nos ha dicho - “quiero enseñaros el camino”- Debería ser motivo de felicidad pensar que no moriremos, que el alma no es inmortal, sino que todo nuestro ser está hecho para un futuro de perenne introducción a la dinámica del amor trinitario. Falta el acompañamiento al crecimiento espiritual, que pertenece por derecho a la parte de la humanidad evangelizada y que podría encontrar, en el resto de la humanidad, un lugar de acogida. En efecto, las verdades cristianas pertenecen a todos, si no hacemos de la Iglesia una ciudadela protegida en continua actitud de defensa. Tonino Bello hablaba de la Iglesia como de la pila de la aldea que cualquiera puede alcanzar…
Qué pueda el mensaje del Bocco sacudirnos de cierta indolencia y transformarnos en apóstoles de la Palabra, que es siempre nueva, si es dicha de manera siempre más apropiada a las esperas de la época. Acordémonos de que Maria la ha confiado en depósito a la pequeña Angela, pero la ha destinado a la humanidad entera. En cuanto a este trabajo mío, yo me deseo la eficacia necesaria para demostrar que la inspiración de Angela es un signo de los tiempos; una traducción en términos accesibles a muchos de la más alta reflexión teológica, empeñada en su instalación; una joya de teología mística, liberada de residuales pesadillas medievalísticas.
Ausilia Riggi
Como normalmente se entiende, escribo la introducción después de haber terminado el presente trabajo. Quiero decir la verdad, no tengo la sensación de haberlo escrito yo, sino de ser intermediario de un pensamiento más alto que mis capacidades, porque es fruto de la inspiración mariana de Angela. Le doy las gracias por haberme permitido sacar de sus escritos un conjunto temático ordenado, sin que falte dejar libres las riendas a las asociaciones mentales que me hacían vislumbrar en sus expresiones muchas referencias, sobre todo teológicas. Esto por un motivo simple: habiendo notado como, al conocerla, las personas quedan impresionadas por la singularidad y riqueza del mensaje del que ella se hace portadora, me ha parecido predominante en ellas la admiración. Es lo que me ha hecho reflexionar sobre el
Ausilia Riggi
Ed. Armando
Precio: 20 E
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