Encuentro entre Raimon Panikkar y Angela Volpini
en la foto a la izquierda
Raimon Panikkar
Ha transcurrido ya más de medio siglo de cuando nos has revelado, desde la India, una de tus grandes intuiciones contenida en el libro “El Cristo desconocido del hinduismo”. Una experiencia real, que te había convertido en un cristiano hindú, al 100% hindú y  al 100% cristiano. Veinticinco años más tarde te encuentras de manera profunda con el budismo, y esto comporta una nueva conversión. En efecto, dices en “Invitación a la sabiduría”: “Me he transformado en un hombre que vive simultáneamente experiencias originales, de la tradición occidental y de la India, del cristianismo y del secularismo, del hinduismo y del budismo” (pág. 101). Como cristiano hindú que ha descubierto el budismo: ¿qué ha significado todo esto para ti? ¿Qué riesgos has debido afrontar? ¿Has llegado a una síntesis? ¿Cuáles son los desafíos que aún permanecen?


Raimon

Ha significado el descubrimiento de la libertad religiosa, que si el acto religioso no es libre, ni es un acto ni es religioso. No es un acto humano, es un acto mecánico.
¿Qué riesgos he debido afrontar? El riesgo de ser considerado un traidor, tanto de un lado como del otro. De apuntar a la fama, al prestigio y a la carrera.
He llegado a comprender la absoluta necesidad del pluralismo, vale decir que la realidad – y la realidad religiosa, que expresa la realidad más profunda del ser humano – no puede reducirse a una sola unidad ni a una sola inteligibilidad, y que debemos saber aprovechar todos los colores, todas las notas y las sinfonías de las cuales está compuesta la realidad.


Angela

Estoy de acuerdo, porque la originalidad de cada persona también constituye en parte la síntesis de mi experiencia. Y como cada persona es original y única, y tiene su propio modo de pensar, su propia creatividad, su propia originalidad, así también las culturas son originales y es necesario que se abran a una acogida reciproca.  Mi experiencia está muy ligada a la persona, a la diversidad de las personas. Esto se puede aplicar, de modo proporcional, también a las distintas culturas y religiones, las cuales no son más que la concreción de las intuiciones personales.


Marcel - primera pregunta a Angela Volpini:

Hace más de medio siglo – exactamente el 4 de junio de 1947 – también tú viviste una experiencia que transformó tu vida…
En tu primer libro “Risurrezione di Dio”(título en español ”La humanidad realizada”), escribiste que este conocer a Dios te venía “dado directamente de María e indirectamente de Cristo a través de María” (pág. 21). Que Ella era lo que tú podías llegar a ser. En tu segundo libro “La Madonna accanto a noi”(La Virgen junto a nosotros), escribes: “Cuando yo digo ‘He visto a María’, se debe entender: he tenido una comunión con ella con todas mis cualidades humanas sensoriales, mentales, espirituales en recíproco potenciamiento unitario, lo cual significa identidad personal. También quiere decir: he conocido lo que he vivido y he vivido lo que he conocido y que sé reproducirlo en mi y comunicarlo a los otros” (pág. 103).
¿Qué es lo que has sabido reproducir en ti? ¿Puedes comunicarnos también a nosotros el mensaje que recibiste y que hace más de cincuenta años intentas comunicar, a través de un trabajo duro y  agotador, a toda la humanidad?


Angela

Este es mi deseo: poder comunicar a otros seres humanos toda la alegría, toda la felicidad, la plenitud que he conocido viendo a María. Porque era verdad que yo la veía, pero también era verdad que en Ella veía  a todos los seres humanos, veía la infinita maravilla del ser humano. Por este motivo querría lograr comunicar todo lo que Ella me ha comunicado. Toda mi existencia ha sido un intento de poder comunicar esto.
Durante las apariciones, veía y leía en María mi deseo de plenitud, de amor infinito, y que éste era el deseo que tienen todos los seres humanos en su existencia. María ha sido María precisamente porque ha puesto este deseo como fundamento de su existencia. Y ha sido siempre fiel a este deseo de amor. Fiel hasta tal punto de romper con la ley externa, con la visión externa de Dios, para recuperarla en su interior, dentro de este deseo, que es un deseo de amor. Y a través de este proceso ha podido conocer a Dios. Ha podido conocer a Dios como es verdaderamente: amor. Este proceso que María ha vivido y que me ha hecho conocer como su proceso de humanización, me lo ha hecho ver también como nuestro proceso posible. El mismo deseo está presente en nosotros, y si también nosotros somos fieles a este deseo podremos alcanzar nuestra plenitud humana.
Esta es la experiencia más fuerte que he tenido. No bastan las palabras para decir lo que significa ver a María, porque siempre son nuestro modo de imaginar. O demasiado ligadas a las cosas terrenales, vistas desde un ángulo muy restringido, o demasiado ligadas a las cosas del cielo, que son fruto de la imaginación. Ver a María ha querido decir verme a mí misma. Ver a María ha querido decir ver la plenitud de la humanidad, que es una plenitud espiritual y física, que contiene todo el potencial de la tierra y el potencial del cielo.


Raimon

¿Qué tiene de específico esta revelación o iluminación que pueda universalizarse en otras culturas?


Angela


Esta iluminación puede ser universalizada porque cada hombre posee aquello que Ella ha poseído. Cada hombre: no los cristianos o los hindúes. Yo creo que cada uno en su cultura, si permanece fiel a sí mismo, a su deseo, se encuentra con cuanto yo he visto, porque se trata de la posibilidad  del hombre, en cuanto tal.


Raimon

¿También del hombre que no cree siquiera en Dios?


Angela

Sí, también del hombre que no cree. Es hombre, aunque sea ateo.


Raimon

¿Y porqué veinte siglos de espera?


Angela

Esto no lo sé, pero puedo intentar explicarlo.
Ser fiel al propio deseo  y a la comunicación con el otro no es una cosa fácil. Porque en la medida en la cual María me comunicaba su proceso, también yo veía mi proceso. Y verdaderamente estaba aterrada. Hubiera preferido parar la comunicación, pararla en una imagen. Tuve que vencer el miedo que me daba esta comunicación. El miedo de descubrirla a Ella, porque era la “Novedad” absoluta.  He intentado vencer el miedo y explorar la “Novedad” que me era ofrecida.  






























Marcel - segunda pregunta a Raimon Panikkar:

Una de las más bellas y profundas contribuciones de tu pensamiento filosófico, teológico y místico es el que yo tengo la osadía de llamar el Evangelio de Panikkar, tu Buena Noticia, que tú has llamado intuición cosmoteándrica.
La novedad, o más bien la revolución de la intuición cosmoteándrica consiste en afirmar que el espacio-tiempo, el mundo, el cuerpo, la materia, no son algo inferior del hombre. Que la dignidad humana es la dignidad divina, que el destino de la tierra depende del hombre, que el destino del hombre depende de Dios; lo cual significa que los tres – Dios, Hombre, Cosmos – están involucrados en  una misma aventura.
¿Cuál es esta aventura trinitaria? Por ser el más profundo de los misterios, toca las mismas raíces del ser, de nuestro ser. Por este motivo deseamos comprenderlo y traducirlo en vida.


Raimon

¿Por qué lo llamo un paradigma universal de la humanidad? Creo que si no estamos demasiado pegados a la tierra podremos levantar un poco la cabeza y dirigirla al cielo. Creo que es un hecho empírico, algo así como una constante universal del hombre, que está en la conciencia humana de todos los hombres – y por esto la llamo una constante universal – está la conciencia, el darse cuenta de una realidad que llamamos materia, cuerpo, tierra, agua, peces, cualquier cosa, y otra realidad que llamamos hombre – del cual se puede decir que es  inteligencia o que es voluntad, o cualquier otra cosa –, y otra realidad inconmensurable respecto a la tierra, al cosmos y al hombre, que algunos llaman Dios, otros llaman Vacío, otros Infinito, o cualquier otro nombre que se le quiera dar.
Mi trabajo, podríamos llamarlo así, de ciudadano de este siglo y de este mundo, me parece que ha sido el de dar – y esta no es mi originalidad, porque es algo humano – una formulación que pudiese ir bien como  un universal cultural para éste tiempo.
¿Cuál es por lo tanto la aventura trinitaria? Es la aventura de la Realidad. Estamos todos comprometidos en esta aventura, de la cuál somos espectadores, actores y coautores. El destino de toda la Realidad pasa también por mi vida, por mi experiencia, por mi ser.
Y es una revolución porque las instituciones que han tratado de monopolizar lo religioso, han querido reservar para lo religioso un compartimento especial o superior, del cual sólo ellos tenían la llave. De aquí parte mi simpatía y empatía con aquello que oigo decir de modo muy fresco, libre y espontáneo a Ángela. Y estoy completamente de acuerdo con lo que le he oído de su intuición fundamental.


Marcel - segunda pregunta a  Angela Volpini:

María se te ha mostrado como una mujer-humanidad realizada. “Se me ha mostrado en su plenitud, fuera de los límites”, escribes en Risurrezione di Dio. “Me ha hecho conocer su camino, pasaje por pasaje. Me ha mostrado los medios que ha usado y que ha descubierto también dentro de mí,  mientras me revelaba los suyos” (pág. 21).
“A través de los ojos de la Virgen – dices – he visto toda la humanidad. Veía simultáneamente  las multitudes de seres humanos y a cada persona individual, cada una con su vida y con su historia. Veía a los seres humanos de hoy y aquellos del pasado: en suma toda la historia de la humanidad. Pero existía sólo el bien, no el mal; tal vez Dios ha querido evitarme esta carga” (La Provincia Pavese, del 3-12-1995, pág. 3).
¿Cuál es el camino que María ha recorrido para llegar a ser la humanidad realizada? ¿Cuáles son los medios que Ella ha utilizado y que tú has descubierto dentro de ti? ¿Todos poseemos estos mismos medios? ¿Todos tenemos la misma posibilidad de llegar a ser humanidad realizada?


Angela

Intentaré de explicar por qué he visto la humanidad realizada, la plenitud de la historia, la plenitud de cada  persona. Quiero repetirlo: María era una persona humana. El hecho importante para nosotros es que era una persona humana. Por cómo se me ha mostrado, me ha mostrado su humanidad y nada más que su humanidad. Todo aquello que Ella ha hecho, lo ha hecho como persona humana y también nosotros podemos hacerlo. Y justamente por haberlo hecho, se ha transformado en la madre de Cristo: porque ha comprendido el misterio maravilloso del ser humano y quién es Dios y qué es la realidad. Y ha podido unificar en sí misma su plenitud humana y también la vida de Dios.
Cuando hablamos de plenitud humana es esto lo que encontramos: llegar a ser nosotros mismos hasta tal punto que Dios, lo divino, pueda vivir en nosotros. Y nosotros en Él. Esta comunión entre lo divino y lo humano llega a ser una cosa natural. El medio que Ella ha utilizado es la referencia a su conciencia, al deseo profundo de su ser, que es el deseo de vivir de amor. Esto y nada más que esto.
No penséis que esto sea difícil. Es simple. Todas las culturas, yo las veo como el camino de la humanidad hacia este misterio, en la búsqueda de este misterio, y también de la revelación, en parte de este misterio. Por otra parte, culturas y religiones son también el oscurecimiento del deseo mismo, porque se han detenido más en la forma que en la sustancia. Seguramente las culturas humanas son un gran camino de la humanidad,  siempre que no olviden que el momento creativo está en la persona humana.
La cultura debe ser por lo tanto un instrumento que se ofrece de muchos modos a cada ser humano que viene a este mundo, para que no deba esforzarse en recorrer el camino que han recorrido ya otros, sino que pueda ir más velozmente hacia su fin, que es salir de todos sus límites. Esto es lo que ha hecho María, y lo que me ha dicho que cada uno de nosotros podemos hacer. Usar la cultura como instrumento para avanzar. La cultura es la creatividad de las pasadas generaciones, que se me ofrece como instrumento para expresarme. Debemos usar la cultura no como una imposición, sino como un regalo.


Raimon

¿Es María la primera persona realizada? Antes de María, ¿había sólo oscuridad y oscurantismo, y por lo tanto los seres humanos no alcanzaron esta plena realización?


Angela

Yo digo lo que he visto. Para mí, María es la primera, porque en Ella he visto el deseo humano, la elección humana radical. Si María hubiese tenido que crear el mundo, lo hubiese creado como Dios lo ha hecho. María ha comprendido la necesidad, la participación del hombre en el proyecto de Dios. Puede ser que lo hayan comprendido otras personas antes que Ella. Esto yo no lo sé. Pero he entendido que Ella lo ha comprendido.
Todo lo que forma el proyecto divino, no se cumple si no está el deseo humano y esto es lo que Ella ha comprendido. Esto es lo que debemos comprender nosotros, para nuestra plenitud y nuestra realización, y la realización del proyecto de Dios: vivir en comunión con todo lo que es. Esto es cuanto puedo decir acerca de la segunda pregunta.
En cada persona encuentro dos cosas: el deseo del bien y el deseo de infinito. Dos cosas en las cuales normalmente las personas no creen, no creen que sea posible realizarlas. Tienen el deseo como aspiración y  como tormento, pero no están  convencidas que se pueda realizar.
Por un lado, el hombre puede realizar su deseo, pero por el otro tiene un sentido trágico de la vida, y a esto yo le doy mi explicación: esto es el mal. El mal es real, pero es sobre todo una concepción, una visión, que hay que intentar destruir. María lo ha visto: siguiendo su deseo ha roto la visión del pecado original. María es sin pecado, no porque Dios la haya hecho sin pecado – porque Dios nos hace a todos sin pecado –, sino porque Ella lo ha creído. Ha creído que se podía vencer el mal. Si tenemos una visión trágica del mundo, es difícil vencer el mal. Si en cambio tenemos una visión positiva, veremos que esto está en manos del hombre, no fuera de él. El mal, que es el límite de la naturaleza humana que condiciona el deseo junto a la libertad, para que vivamos entre el  límite y la libertad, es una visión trágica. Los limites (del mal) y las elecciones no conscientes agravan la situación, pero no quitan la libertad del bien o del mal.
El mensaje cristiano nos dice que el mundo puede acabar mal, pero también acabar bien. Está así en nuestras manos el que acabe bien o que acabe mal. Este destino (bien–mal) está dentro, no fuera de nosotros. Es necesario tener fe en el hombre.


Marcel - tercera pregunta a Raimon Panikkar:

¿Por qué existen los sufrimientos y el mal? La respuesta de Buda que dice que la causa del sufrimiento es el deseo no nos satisface del todo. ¿Por qué su silencio acerca de Dios es más  liberador que las discusiones filosóficas  y teológicas?
Dices que Buda, prescindiendo de Dios en su camino de liberación, abre la puerta a la libertad, a una liberación total del hombre. ¿De qué libertad se trata? ¿Es esto lo que nos conduciría realmente a la felicidad? ¿Cuál es la lección que el hombre contemporáneo podría extraer del mensaje de Buda?


Raimon

He prometido que sería muy breve,  y además vosotros mismos podéis leer el libro... y no caeré en la trampa de querer resumirlo. La lección que el hombre contemporáneo podría extraer del mensaje  de Buda, pienso se podría resumir en una palabra: “shunyala”, palabra que probablemente el Buda utilizó y que se puede traducir como nada, vacío, no ser, que no todo es, que ni siquiera todo es inteligible, y que precisamente esta sed de infinito de la que habla Ángela no se puede expresar con palabras, porque cada palabra es una traición.  
El haber eliminado el vacío, la nada, el no ser, el inefable, el silencio, o haberlo relegado a especialidad de algunos iniciados en mística poco humana – y aquí estamos completamente de acuerdo Ángela y yo, que si la mística no es humana, no es mística –, sería para mí el mensaje histórico del budismo contemporáneo para el hombre occidental contemporáneo, sin entrar en disquisiciones acerca de más de un malentendido acerca de la humanidad entre el budismo y el cristianismo, que ha llevado a peleas casi trágicas y a equívocos muy graves sobre los cuales no vale la pena detenernos ahora.
El mensaje del budismo está dentro del cristianismo. En la carta a los Filipenses tenemos estas palabras de Pablo: “Cristo se despojó a sí mismo, se hizo nada, se vació”. El budismo nos recuerda que esta kenosis (vaciamiento), despojamiento,  pertenece a la realidad misma y al misterio mismo de la encarnación. Que no es un acto de humildad, sino algo distinto, de lo cual  María es un símbolo.


Angela

No puedo decir gran cosa con seguridad porque no conozco mucho el  budismo. Una cosa puedo decir. Siempre en la misma experiencia mística he comprendido la impotencia de Dios. Éste ha sido un hecho muy fuerte, difícil de comprender para una niña de siete años, en el interior de una visión cristiana.


Raimon

Nada, por lo tanto, de un Dios omnipotente.


Angela

Nada. Dios se ha hecho impotente en su creación. Mientas El se ha hecho impotente, nos ha hecho potentes a nosotros. Porque cuando el hombre se hace potente, cae.  La potencia humana está en darse cuenta de parte del hombre que Dios se ha puesto en nuestras manos. Y lo vive con temor y con amor. Esta es mi experiencia.


Raimon

A parte del hecho que omnipotencia es una palabra poco adecuada. Es la visión antropomórfica de un emperador omnipotente, que tiene todos los poderes humanos, del pantokrator, del rey del mundo, o de un rey absoluto, etc. Es una falsa traducción.


Marcel - tercera pregunta a Angela Volpini:

Cuando tenías 41 años de edad, y a 34 años de tu experiencia mística, tu primer libro “Risurrezione di Dio” fue un grito del dolor que tenías en tu corazón. “Este Dios – escribías –, objeto de mi amor, de mi alegría, fuente de mi felicidad de existir que me empujaba a gritar en todo lo creado: existo para amar como Él... Este Dios venía descrito como un mísero tirano que daba legitimidad a cada tiranía. Este es el pecado que yo no perdonaré jamás a los mistificadores de la imagen de  Dios, de mi Dios che ha hecho al hombre igual a Él en el amor. [...] Rabia, dolor, compasión, amor y esperanza [...].Conocer que la realización del hombre en su existencia histórica es posible, porque ésta es la humanidad misma del  hombre” (pág. 3). ¿Cuál es entonces esta nueva imagen de Dios que tú has visto? ¿Qué es ésta realización posible del hombre? ¿En que modo el hombre es imagen de Dios? Si, como tú dices, esto es lo que ha dado significado a tu vida, ¿cómo lo has realizado?


Angela

Ya hemos hablado de esto ésta tarde, pero quiero decir que esta fue la tragedia más grande de mi vida: moverme en una cultura que presentaba a Dios de manera tan distinta a como lo había conocido. Este ha sido el sufrimiento de mi vida. Lo es todavía, porque aún nos encontramos en esta cultura, que hemos interiorizado tanto y porque pienso que ninguno de nosotros osaría describir a otro hombre como alguna vez describiríamos a Dios. Está claro que la imagen que yo tengo de Dios es totalmente diferente de la que estamos acostumbrados a tener como cristianos: que murió por nosotros, por nuestro pecado. Yo no lo niego, pero mi visión es de un Dios de amor, que ha actuado por amor.
Tampoco veo la encarnación como en el cristianismo, con su punto esencial en la muerte en la cruz, sino en la encarnación. Este es el proyecto de Dios. La muerte en la cruz es algo que hicimos nosotros. Su proyecto era venir a vivir con nosotros, tomando nuestra naturaleza. Por este motivo la encarnación, la resurrección, como ha dicho Panikkar, no solo permanece escondida en El sino que es una realidad para nosotros.  
La realidad de la fe yo la resumo así: saber que Dios nos ha amado tanto que se ha hecho hombre para vivir con nosotros y que está resucitado, y que esta resurrección que también los muertos experimentarán está ya aquí y ahora. En este momento, nosotros podemos resucitar en esta visión.
La resurrección será ciertamente la resurrección de la carne al fin de la historia humana, cuando el hombre alcanzará la plenitud, incluso física. Esto lo creo profundamente. Pero la resurrección tiene también otro significado: nosotros, ya ahora, podemos vivir dentro este misterio de amor – que luego no es un misterio –, dentro de esta realidad de amor.


Marcel - cuarta pregunta a Raimon Panikkar:

¿Cómo has aclarado las preguntas fundamentales? ¿Quién soy? ¿Qué debo hacer?... Nosotros que conocemos un poco de tu historia íntima, sabemos que en un cierto momento podrías haber tenido un cargo en la iglesia India, incluso de obispo, u otro con más poder y honores. Ha sido el “Shunyala” budista, la experiencia del vacío radical de todo, lo que te ha liberado de esa ilusión? (Maya) ¿Esto te ha hecho más humano? Y ya que lo hemos mencionado, ¿qué es lo que realmente nos hace más humanos?


Raimon

Primero. ¿Cómo he aclarado aquellas preguntas fundamentales? Dejandolas subsistir como interrogantes. La obsesión por la certeza lleva a la patología por la seguridad.
¿Esto me ha hecho más humano? No lo sé, pero pienso que sí.
¿Qué es lo que nos hace realmente más humanos? Mi respuesta es muy simple: dejar hacer... Si yo soy humano y, como ha dicho Ángela, lo somos ya... Dicho de otra manera, de modo más pio: no poner obstáculos  al espíritu. El espíritu sopla cómo, cuándo y dónde quiere. Eso es todo.


Angela

Creo que cada uno de nosotros tiene algo único que dar al mundo y a Dios, a través de su creatividad. Dejar que el espíritu sople, sí, pero poniendo en juego toda nuestra creatividad.


Raimon

Si mi vocación es ser escritor, quiere decir que el espíritu soplará si me encuentra con el bolígrafo en la mano. Si no, no.


Angela

Lo que Panikkar acaba de decir se podría interpretar como pasividad, en realidad no creo que lo sea. Es creatividad. Lo que él está haciendo es dar lo mejor que tiene de sí mismo. Con sus libros, con todo aquello que está comunicando.


Marcel - cuarta  pregunta a Angela Volpini:

En el famoso ’68, hombres y mujeres de todas las edades, pero sobre todo jóvenes en busca de su identidad, católicos en crisis, sacerdotes que no encontraban más sentido a su ministerio, laicos y comunistas iban al encuentro de Ángela. No eran gente pía y devota. Y sin duda te encontrabas como la referente de todos… Fue quizás en aquel momento cuando nació su secreto más arriesgado, pero el que mejor define quién es Ángela: la libertad y la conciencia. Sin buscar el poder humano, decía haber descubierto la pobreza de la libertad y la libertad de la pobreza.
Nova Cava expresaba tu profunda convicción que el agua de lo cotidiano puede transformarse en el vino de una humanidad que encuentra en Cristo el camino de la ascensión del hombre a la plenitud humano-divina. “Transformarse en hombre – escribes – significa precisamente crearse persona consciente, distinta, darse una finalidad, hacer elecciones” (“Risurrezione di Dio”, pág. 23). Hablemos de este hacerse persona consciente. ¿Qué es lo esencial de la persona? ¿Hay una distinción entre Dios-Persona y el hombre-persona?


Angela

Nova Cana es un lugar donde cada uno tiene la libertad total de expresarse sin que nadie lo juzgue, es un ambiente donde la búsqueda es sobre la finalidad del ser humano. Cada uno debe plantear su problema, dar su aporte, su visión. Se tiene en cuenta tanto la exposición más fantasiosa, como la más simple y la más banal. Esto es Nova Cana, un lugar de libertad, donde uno puede decir  lo que cree. He dicho que “he buscado la libertad de la pobreza y la pobreza de la libertad” para que actuando así no se pudiese decir: “Tienes ventaja”.
Debes arriesgar todo cada día porque  sólo así estás abierto a todo. Mi secreto es éste: trato de acoger a cada persona, no sólo como un ser único, sino como una novedad absoluta, con extrema cordialidad, escuchándola con gran interés. Nada más que esto. No es una actitud piadosa: es una convicción profunda, y todo lo que yo sé lo he aprendido de María y de todos los seres  humanos que he escuchado y que no son menos maravillosos que María, cuando sabemos escucharlos verdaderamente.


Marcel - quinta pregunta a Raimon Panikkar

Los primeros estudiosos griegos decían que la vida es el tiempo del ser. La gran crisis de Occidente es que ha olvidado la vida del ser, cambiándola por la vida del tener. Es sin duda debido a que la vida para ti es ser y no tener que, cuando puedes responder realmente lo que piensas, dices tener seis mil años. ¿Por qué precisamente seis mil? Afirmas que la de Occidente es una de las sociedades más profundas, maravillosas y peligrosas que hayan existido. ¿Por qué una de las más peligrosas? ¿Crees tal vez que estamos al final de tal civilización? La crisis actual es profunda, porque no es solamente la crisis del hombre sino también la de Dios. Dices que has participado en los congresos mundiales más importantes acerca del destino del planeta tierra, de modo que eres considerado un ecologista a escala mundial. “ Mi idea – dices – no es la de ahorrar energía, la de ascetismos negativos o austeridad forzosa. Para mí,  uno de los signos patológicos de la época contemporánea es el deseo de ir a la luna: lo veo como una huída. Dejar la tierra es como querer abandonar nuestro cuerpo” (Ecosofía, San Pablo, Madrid 1994, pág. 37). ¿Entonces, como recuperar el sentido de la tierra? Si continuamos así, la vida no tendrá más de 50 años por delante. ¿Cómo recuperar lo simbólico que hemos perdido y que es la causa de toda nuestra crisis occidental?


Raimon

Cuando digo que tengo seis mil años, no es una broma; es tal vez una respuesta científica, porque en mí está  viva la conciencia reptil, en mí están vivos los movimientos espontáneos que no vienen siquiera de mis antepasados, que son más antiguos, sin hablar de ADN, o genes o de lo que queráis. Cuando digo que tengo seis mil años, y precisamente seis mil, es porque creo que seis mil años son los que han pasado desde la aparición del hombre histórico. Si son ocho mil, mejor todavía.
Es en el hombre histórico que hay un salto cualitativo, metafísico y mitológico que aquí hemos apenas esbozado con la ideología evolucionista, que nos permite creer que estamos en lo más alto de la evolución y, en  consecuencia, despreciar a aquellos que todavía llamamos países no desarrollados. El ser conscientes que en cada uno de nosotros se juega el destino de la humanidad y que esta dignidad de la que hablaba antes no es la dignidad de un señor que ha vivido  30, 40 o 50 años, sino mucho más, creo concierne a la dignidad y a la naturaleza humana, porque somos naturaleza. Y esta naturaleza humana que está aquí, no es mi propiedad privada. Y también allí es patrimonio de todos.
¿Por qué la de Occidente es una civilización maravillosa? Creo que acerca de esto no tenemos dudas y que a eso no se pueda hacer una crítica exclusivamente negativa. Creo que hay pocas civilizaciones que hayan alcanzado el grado de conciencia, madurez y profundidad al que ha llegado esta civilización que llamamos occidental.
¿Por qué es también la más peligrosa? Me parece evidente. Tan peligrosa que amenaza con destruirnos. Desde la capa de ozono a la resistencia psicológica del individuo, que no puede  vivir acelerándose continuamente. Vivimos a un ritmo innatural. Y que nos deshumaniza, en el sentido que – como decía también Ángela – la plenitud del hombre no consiste en trabajar más, producir más, ir más de prisa. No es esto. Y el hombre no está solo, no está aislado. Y hoy no es autosuficiente, y tiene necesidad del aporte, de las correcciones y de la crítica de otras sociedades. Por lo tanto no se trata ni de ascetismo negativo, ni de austeridad forzada sino de esta misma alegría de vivir de la que hablaba  Ángela.
¿Cómo recuperar el sentido de la tierra? Cuando algunos de ustedes critican mi crítica a la ciencia moderna (digo que es perversa, no en sentido moral, sino porque ha pervertido el sentido de la vida)... entre otras cosas, es precisamente porque nos ha hecho creer que no somos terráqueos, terrenales, corpóreos  y que somos una especie de ordenadores muy sofisticados, que podemos hacer todas las proezas que la naturaleza no nos impide hacer, ¿cómo recuperar el sentido de la  tierra?
¿Cómo superar esta crisis? Abriéndonos a esta conciencia: de nuestra dignidad, de nuestra humanidad, de nuestra corporeidad, de nuestro ser individuos que forman parte de una realidad que trasciende no sólo la humanidad sino todo. Cuando digo todo, digo todo, porque también Dios está comprometido en esta aventura humana, que es al mismo tiempo aventura divina. Es necesario abrir un poco las mentes de hoy a esta conciencia. Existe un dicho taoista que hace enfadar a los misioneros cuando se los digo, pero los taoístas de todos modos  lo han dicho: “Solo el error se puede comunicar. La verdad no”. No se puede comunicar. Puede ser vivida y contagiada.
No me siento en este momento un tribunal para procesar a una civilización que, como hemos dicho, es tan extraordinaria, pero muchos lo han dicho de manera un poco ambivalente, y yo creo que también Ángela nos lo ha hecho comprender, que esta civilización ha perdido el sentido divino de lo humano.


Marcel

Para finalizar, pregunto a Panikkar y a Ángela: “Si esta fuese la última vez que pudieran hablar, dirigirse al mundo, y el destino de la humanidad dependiese de estas palabras, qué diríais??


Angela

Comienzo yo. Diría una sola frase: “El destino del mundo está en nuestras manos. No en las de Dios ni en las mías, en las de todos”.


Raimon

Si me lo preguntas a mí, primero: no diría nada. Silencio. Segundo: diría aquello que he dicho. Cada momento es único.






Marcel - primera pregunta a Raimon Panikkar:
"Conocí a Ángela en 1993. Un año antes había compartido un verano con Raimon Panikkar. Me ha impresionado ver como dos personas que se han encontrado y conocido sólo ayer por la tarde, han hecho durante cincuenta años caminos paralelos – como ha escrito Raimon en la dedicatoria de un libro suyo a Ángela –, con intuiciones  similares aunque con puntos de vista diversos".

Padre Marcel Capellades - Tavertet, 9  de abril de 2000
Raimon Panikkar (a la derecha) en la foto, con Angela Volpini (al centro) y Marcel Cappellades (a la izquierda), sacerdote eremita de Barcelona.
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