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Fue un encuentro que le ha afectado mucho. Luego, más tarde, nos hemos visto de nuevo y también hemos hablado mucho, pero él continuaba diciendo:”¡Pero que extraño es este hombre!”. Lo que le había impresionado – y esto ocurría también a otros amigos míos – era que el fraile del Ave María lo sabía todo del mundo. “¿Pero cómo hace para saber todo, así, qué cosas lee, cómo lo hace?” El hablaba de política, estaba al día, él hablaba de arte, estaba actualizado, de literatura, estaba al día. ¿Pero, cómo hace para saber todo este hombre?”  

PELOSO: ¿Qué otra cosa recordab Pasolini?

VOLPINI: Lo que luego ha impresionado a Pasolini era que hablaba en un lenguaje religioso, de su relación con el Señor, con tanta naturalidad que, si hubiera hablado algún otro sería considerado casi ofensivo, y tanto más con una persona – Pasolini  - que no era practicante y no sabía si creyente. Pero el fraile del Ave María hablaba con tal naturalidad que, no solo no ofendía, sino que Dios y las cosas de Dios parecían las cosas más naturales del mundo.
Esto lo fascinó. Y luego otra cosa que me comunicó fue el hecho de que el fraile del Ave María era muy creativo. En el fondo – me comentó- estos hombres están vivos; son las personas más creativas de este mundo; tienen una vida que está fuera de lo ordinario, sin embargo, es la que desea y, finalmente, son los que viven más libre y verdaderamente. El –me decía- ciertamente ha elegido el amor de Dios, pero primero ha elegido, ciertamente, la libertad. Este era un discurso que le había impresionado, porque finalmente estos son los espíritus libres.

PELOSO: ¿Y después de aquel encuentro?

VOLPINI: Pasolini todavía quería volver a encontrarlo; pero ha tenido mucho que hacer y además del Evangelio según Mateo, tenía también otras cosas. Siempre se lo había propuesto, pero el fraile del Ave María se ha ido antes… ha muerto muy deprisa, en enero de 1964…¡quién se lo esperaba! Pasolini, después del encuentro, no me ha dicho mucho porque ha quedado atontado y, precisamente, no quería hablar. Me decía:”No se hable más, no se hable más…”

PELOSO: ¿Pero cómo ha sido? ¿Qué os habéis dicho?

VOLPINI: Pero él continuaba :”debo reflexionar, debo pensar”
Tanto es así que yo he vuelto a saludar al fraile del Ave María  mientras él ha permanecido solo en el bosque para pensar. Fue un encuentro que le ha afectado fuertemente.

PELOSO: ¿Pasolini ha vuelto a recordar muchas veces este encuentro?
 

VOLPINI: Si, si, si, en los discursos con Pasolini había llegado a ser casi un choque; cuando estaba para afirmar una cosa muy bella o difícil decía: ”No soy en absoluto fraile del Ave María” A veces lo hacía  de las críticas y él decía :”Yo no soy de ningún modo fraile del Ave María”.

PELOSO: Y él habrá hablado de sus cosas, de su vida tan desordenada, de sus tormentos…

VOLPINI: Yo pienso que sí. Más tarde he interrumpido mi amistad con Pasolini, precisamente, por este motivo. Me ha disgustado porque era un hombre extremadamente inteligente y  sensible; por lo tanto, un hombre de gran valor, pero las contradicciones eran tales que en un cierto punto era difícil también la amistad. En cuanto que esta amistad estaba entre las cosas más altas y nobles, pero no podía pensar que detrás no había también un vivir no coherente.

PELOSO: ¿Vuestra amistad ha tenido, también, algo de personal, de afectivo?

VOLPINI: No. Precisamente era una amistad, amistad, diría que principalmente cultural. También espiritual, pero muy clara.

PELOSO: ¿Recuerdas los comentarios del fraile del Ave María?

VOLPINI: El fraile del Ave María sabía de mi amistad con Pasolini. El ha dicho también que tenía más dificultad que deseo de llevarla adelante. Pero él, fraile del Ave Maria, me había recomendado mucho que estuviera cerca; era un hombre bueno y comprendía las cosas de una manera extraordinaria; es decir, las cosas del mundo y las cosas del espíritu. Yo he estado cerca de Pasolini porque me parecía un pecado que un hombre con la mente tan clara tuviera estas contradicciones. Pero el fraile del Ave María también ha comprendido lo mismo; también él ha quedado fascinado con Pasolini.

PELOSO: ¿Esto se lo ha hecho comprender? ¿Se lo ha dicho?

VOLPINI: Si: Me ha dicho: este hombre tiene necesidad de ser ayudado, es necesario estar próximo a él, porque tiene de tal manera tanto Espíritu Santo dentro que es necesario hacerlo salir fuera. Por lo tanto, mientras he resistido si, he estado próxima a él. Luego no lo he hecho más.


PELOSO: ¿Cuándo has interrumpido esta amistad con Pasolini?

VOLPINI: La he interrumpido en 1968

PELOSO: Volvamos al fraile del Ave María. ¿Otros comentarios sobre aquella visita o sobre Pasolini?

VOLPINI: El fraile del Ave María ha quedado, seguramente, entusiasmado y fascinado con Pasolini. Era algo muy comprensible; también me había ocurrido a mí.
Me dijo: “Si este hombre pudiera servir al Señor, quizás, qué cosas maravillosas haría”
Luego me preguntaba todavía por Pasolini y si estaba haciendo la película. Quizás pasó un tiempo hasta darle la noticia de que habían comenzado las primeras tomas, los primeros trozos, que me parece había ido a rodar a Túnez.

PELOSO: ¿Te preguntaba sólo por la película o se interesaba por la persona?

VOLPINI: No. Se interesaba por la persona, cómo estaba, si mejoraba. Pero estas palabras las digo yo ahora, pero él no las ha usado jamás. Me preguntaba no sólo cómo estaba, sino “si vivía  en la luz de Dios, o no”, en verdad, él decía estas palabras.

PELOSO: El fraile del Ave María decía que “los ciegos son los que no ven a Dios” ¿Le has comunicado a Pasolini la muerte del fraile del Ave María?


VOLPINI: Si. Poco tiempo después él me ha mandado este libro suyo-“Poesía en forma de rosa” (1961- 1964), Garzanti- Ha puesto una marca entre las páginas 42 y 43. Hay algunas estrofas muy enigmáticas, una referencia a una ceguera…Podía aludir al fraile del Ave María.

PELOSO: Última pregunta: ¿Cuándo has comunicado a Pasolini que el fraile del Ave María había muerto?


VOLPINI: He tratado de comunicárselo inmediatamente, pero él no estaba; pienso que se lo dije después de ocho o diez días. Ha quedado muy, muy atontado, porque proyectada volver;  mejor dicho, quizás todavía quería hablarle mucho más de la película.

























Pier Paolo Pasolini en el plató cinematográfico de la película “El Evangelio según Mateo”
Pier Paolo Pasolini y el fraile Ave Maria
Entrevista sacada del archivo de la Obra de
don Orione en Roma
los encuen, los debates, a los que invitaba tanto a personalidades católicas como de la “izquierda”. Recuerdo a un representante muy alto del Partido comunista italiano. Evidentemente, éstos han hablado con Pasolini. Han venido juntos a encontrarme en la pequeña pensión de los Paulinos, en San Saba, donde me hospedaba, también, siete u ocho días cuando venía a Roma.

PELOSO: ¿De ahí nació el interés de Pasolini?

VOLPINI: Nos hemos hecho amigos, también con la otra persona. Efectivamente también ha llevado a la otra persona al fraile del Ave María. Eran personas en búsqueda, el comunista se declaraba ateo. Pasolini jamás se ha definido ateo, siempre estaba en búsqueda; no conseguía aceptar al Dios de los católicos tal como era transmitido en la realidad, pero no se ha definido jamás ateo. De todos modos, estaban interesados en mi visión de Dios  y en mi experiencia. Luego yo me he interesado por lo que él hacía. Cuando iba a Roma lo veía de vez en cuando. (…)

PELOSO: ¿Había entre ustedes una relación epistolar?

VOLPINI: Si, nos hemos escrito cartas personales, pero no muchas. Puesto que yo hablaba mucho de mis amistades, ha tenido curiosidad por mi amistad con el fraile del Ave María.

PELOSO: Me cuentas la visita con Pasolini al fraile del Ave María.

VOLPINI: Si, llegando a pie por el sendero, por la otra parte del valle frente a la ermita, y desde la ventana el fraile me llamaba casi siempre, era evidente que había una clarividencia, por decirlo precisamente tranquilamente…Oíamos su voz que llegaba de lejos, ronca, cavernosa…y Pasolini se ha asustado. No quería continuar el camino, explicándolo con el hecho de que debía ser una visita de incógnito; pero en realidad era porque tenía miedo.  

PELOSO: ¿Pasolini ha hablado con el fraile del Ave María del film  sobre el Evangelio que tenía en proyecto?

VOLPINI: Alguna vez el fraile del Ave María me lo ha indicado con salidas del tipo “esperamos que haga algo bello” Y luego me preguntaba si habían empezado los trabajos del film.
Seguramente, por tanto, han hablado del argumento, pero no me ha dicho en qué términos. Era normal, en aquellos tiempos, que a dónde iba – me acuerdo también de los frailes de La Verna – Pasolini pidiera el parecer a personas religiosas.

PELOSO: Es decir, pedía a los hombres de Dios cómo veían y hubieran representado a Jesús.

VOLPINI: Si, pedía esto. En Asís también había otro amigo común al que debía ver aquel día, pero no hemos logrado jamás organizarnos juntos; es el que organizaba el festival de Spoleto, Menotti.

PELOSO: La visita de Pasolini al fraile del Ave María tenía, por lo tanto, una motivación de trabajo.

VOLPINI: No. El estaba fascinado por los relatos que yo le hacía del fraile del Ave María, pero en aquel momento también estaba empujado por esta búsqueda sobre el Evangelio de Mateo. Por la misma razón había ido también al extranjero, sobre todo, había estado en  Egipto, en los lugares de la Iglesia copta y de los Santos Padres; luego ha ido a Turquía, a Jerusalén. Debíamos ir juntos a Tierra Santa, pero luego yo no he podido.
De este episodio de la vida de Pasolini y del fraile del Ave María existen documentos en el archivo de la Obra de don Orione, en Roma, que por amable concesión publicamos ahora. Se trata del relato de un coloquio entre el Secretario General y Postulador de la Obra, don Flavio Peloso y Ángela Volpini, ocurrido en marzo de 1997.
   

FLAVIO PELOSO: ¿Cómo has conocido a Pasolini?

ANGELA VOLPINI: Pues, a Pasolini yo lo he encontrado muy pronto, quizás hacia finales de 1958 o inicios de 1959. No era muy famoso, estaba apenas al comienzo de su carrera, sobre todo, cinematográfica, y lo he encontrado en Roma a través de amigos comunes, mejor, conocidos comunes. Había una señora en Roma que organizaba, en el salón de su casa, los encuentros
En la foto de la izquierda
Pier Paolo Pasolini
en la foto a la derecha  
fraile Ave Maria
El fraile Ave Maria con Angela Volpini y Antonio Bressanello, a la época "tutor" de Angela
PELOSO: ¿Pasolini ha contado algo después del largo coloquio con el fraile del Ave María?

VOLPINI: El no me ha dicho mucho, porque ha quedado atontado y, precisamente, no quería hablar.
Me decía: ” No se hable más, no se hable más…”

PELOSO: ¿Pero cómo ha ocurrido? ¿Qué os habéis dicho?

VOLPINI: Pero el continuaba: “Debo reflexionar, debo pensar” Tan cierto es que yo he vuelto a saludar al fraile del Ave María, mientras él se ha quedado solo en el bosque para pensar. Fue un encuentro que le ha afectado fuertemente. Yo le conocía bastante y le he visto, precisamente, extraño, muy trastornado, tanto que aquella tarde debía venir a mi casa, pero no ha venido. Ha vuelto a casa diciendo que tenía necesidad de estar solo  y de meditar.
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